miércoles, 23 de enero de 2008

Eli y Chachín

Hace algunos días me encontré con mi amigo poeta Mariano de La Fuente, con una emoción que parecía lo iba a hacer llorar, me relató atropelladamente que en una pequeña casa del barrio de Las Panosas había encontrado solemne y discreta, pura y al borde de la desaparición una pared pintada con las palabras Eli y Chachín.

La famosa pintada que era común en nuestra ciudad hace veinte años le había traído reminiscencias del pasado hasta el punto de que en un inusitado arranque de inspiración ya había escrito quince poemas y eso que solo habían transcurrido dos horas desde su afortunado hallazgo.

Su explicación continuó en el Gattopardo tomando un café a media tarde, Mariano dominaba detalles de una relación que yo desconocía y que según pude percibir él también, sin embargo su febril agudeza de poeta se había encargado de fantasear, “En 1984 quedaban pocos manzanos del casco viejo que no tuviesen una pared pintada con el famoso mensaje, la pareja se hizo un juramento de cubrir todos los manzanos de El Molino, Las Panosas, San Roque y La Pampa hasta antes del 1985”, continuaba relatando con énfasis que le parecía una ardua tarea teniendo en cuenta el tamaño de estos barrios, pero decía que ambos estaban empecinados en cumplir con su promesa, ya que de lo contrario ellos perderían lo más sagrado que tenían, su amor.

En ese instante, otro arrebato de inspiración cogió de sorpresa a mi amigo poeta, sacó una lapicera de su bolsillo y garrapateó un par de estrofas en una servilleta y se despidió en forma apresurada, se fue agradeciendo por el café y dejándome con la historia a medias.

Me quedé sentado mirando a La Plaza, reflexioné que a mí me parece antipático y abusivo que se pinten las paredes de nuestra ciudad, creo que Eli y Chachín sentían un amor tan grande que tenían la necesidad de hacerlo conocer al mundo entero, ese mundo que para nosotros es Tarija, su cruzada estaba más allá del bien y del mal y se guarda en la memoria de muchos tarijeños que recuerdan a la joven pareja caminando por la ciudad, gente que al igual que mi amigo de La Fuente siente un cosquilleo en el estómago cada vez que algún acontecimiento lo enfrenta a la nostalgia del tiempo pasado.

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